La evolución en SMARTPHONES viene del SOFTWARE, y Google lo está manejando patéticamente (Opinión)

El inicio de esta era móvil reflejó muy de cerca los primeros años del mercado de las computadoras personales. Una frenética carrera, donde veíamos saltos exponenciales en rendimiento. El mejor teléfono del año pasado quedaba totalmente eclipsado por lanzamientos que veíamos 3 a 6 meses después. Y su siguiente versión, era mucho más veloz, tenía una mejor pantalla, una mejor autonomía.

Como el mercado de las PCs, entonces, el hardware de los teléfonos móviles ha llegado a un pico, donde las mejoras se siguen dando, pero no con los dramáticos saltos de esta primera era. A pasos más calmados, que aumentan el rendimiento, muchas veces, de manera imperceptible para la mayoría. Esto ha ocasionado que por fin tengamos teléfonos de gama baja y gama media de calidad; la calidad de los componentes de ha homogeneizado, y ahora un teléfono de $200 tiene pocas cosas que envidiarle a los de $500 o $700.

Ante estos incrementos en velocidad mínimos (en procesadores Qualcomm, por ejemplo, solemos ver discretas mejoras de un 10%, 15%, similares a los que vemos en PCs1, los fabricantes están tratando de buscar diferenciarse del resto de otras maneras, de ofrecer una razón al público para actualizar anualmente, como en temas de diseño que vimos este año, donde se redujeron los biseles (bordes de la pantalla) considerablemente. En este sentido, el mercado de los smartphones se parece bastante al de las TVs, donde fabricantes también luchan por ofrecernos modelos nuevos cada año con características que, a veces, son innecesarias (3D TVs, las recuerdan?).

 Fragmentación, el problema que Android no ha logrado resolver. Y ya se acabaron las excusas.

Hoy ya no existe una razón de peso para actualizar anualmente, o incluso cada dos años. De hecho, es grande el porcentaje que instala “sus” apps (core apps) y nada más. Un teléfono del 2014 tranquilamente podría correr todas las aplicaciones actuales, sin ningún problema.

Donde sí estamos viendo mejoras sustanciales, sin embargo, es en software, en el sistema operativo de los teléfonos.

Tomando el 2014 como referencia: Android, en ese entonces, se encontraba en KitKat, para ser reemplazado por Lolipop casi a fines de año (noviembre). En contraste, como hardware, teníamos teléfonos como el Galaxy S5, LG G3, Nexus 6, OnePlus One. Todo estos teléfonos contaban con hardware que es comparable o superior que teléfonos de gama media actuales, del 2017. Sin embargo, todos estos teléfonos de hace 3 años, sin excepción, han sido abandonados por sus fabricantes.

El S5 recibió Lollipop (5.0) y en algunos mercados incluso llegó a recibir Marshmallow (6.0). El LG G3 también fue actualizado a Marshmallow (fue lanzado con Android 5.0). El OnePlus One también corrió con la misma suerte, siendo abandonado en Android 6. El único teléfono actualizado a Nougat del 2014? Fue el Nexus 6 que Google hizo junto a Motorola. Pero incluso este ha sido abandonado ya; jamás recibirá la versión 7.1.2, y mucho menos “Oreo”, la más reciente versión de Android.

Odio hacer esto, pero es necesario: en comparación, Microsoft lanzó al Lumia 930 que ha sido actualizado a la más reciente versión de Windows 10 y sigue recibiendo apoyo por parte de Microsoft.

Y Apple? Pues Apple lanzó al iPhone 6, que hace unos días, acaba de recibir iOS 11 a nivel mundial.

Lo que tenemos como resultado, es sorprendente: comprarte un iPhone te asegura, en promedio, al menos 4 a 5 años de actualizaciones constantes, seguido por Microsoft, que suele darnos 3 años de actualizaciones2. Google, con sus teléfonos Nexus o Pixel, nos da 2.5 años de actualizaciones, seguidos de lejos por el resto que, como mucho, nos da año y medio de actualizaciones.

La falta de Actualizaciones es un riesgo de Seguridad.

Esto es, sinceramente, inaceptable. En un mercado donde el hardware ha madurado a tal punto que es realmente innecesario cambiar de teléfono con mucha frecuencia, esta incapacidad de Google de arreglar cómo funcionan las actualizaciones en su sistema operativo no sólo limita considerablemente lo que podemos hacer con nuestro teléfono, sino que también ofrece un riesgo de seguridad enorme. Vayan a “Configuración / Sobre el Teléfono” y vean cuál es el último parche de seguridad que tienen. Está actualizado? Google lanza, mensualmente, parches de seguridad, pues Android, al ser el sistema operativo más popular del mundo, está constantemente siendo atacado por millones de personas buscando vulnerabilidades. Para contrarrestarlo, Google corrige estos errores mensualmente y lanza un parche de seguridad. Pero cuántos de estos teléfonos no los reciben? Mi LG G6, por ejemplo, sigue en el parche de seguridad de Marzo. MARZO!

Google, en su torpeza por no poder ofrecer actualizaciones periódicas y universales, está poniendo en riesgo la seguridad de cientos de millones de dispositivos a nivel mundial.

 La falta de actualizaciones, es una traba al progreso.

Ahora es el software el que está evolucionando a pasos agigantados. La fotografía computacional es una realidad. La realidad aumentada está con nosotros. Y dejando estas tecnologías de lado, las mejoras en rendimiento, en autonomía, han venido más por software, que por hardware.

Vean, nada más, cómo ha evolucionado Android desde KitKat, hasta ahora. Hemos tenido enormes mejoras en autonomía desde entonces, con características como “Doze”, presentadas en Android 6.0 y mejoradas en Nougat, donde el teléfono se pone en un estado de hibernación cuando está con la pantalla apagada, despertándose periódicamente sólo para pedir actualizaciones antes de volver a entrar en este estado. O las limitaciones impuestas por Android Oreo en lo que las apps pueden hacer en segundo plano – muy similar a como hace iOS – para mejorar la batería.

O qué hay de los Quick Settings en el panel de Notificaciones, que nos facilitan enormemente la vida? Las mejoras en cómo Android otorga permisos a las apps, para que estas no puedan vulnerar nuestra privacidad? Google Assistant? Qué hay del “Split Screen” que nos permite correr dos apps en simultáneo?

Todo esto podría correr sin problemas en teléfonos del 2014, 20133. Pero no lo hacen, porque, por supuesto, los fabricantes tienen que vendernos nuevos teléfonos. Y no lo harán, si es que nuestros antiguos teléfonos siguen siendo actualizados.

Pero antes, existían otras razones por las cuales actualizar (enormes saltos en rendimiento, por ejemplo). Ahora? Esta obsolescencia planificada obscenamente impuesta por los fabricantes y por la ineptitud de Google, debe terminar.

Qué puede hacer Google?

De alguna manera, Google ya lo está haciendo. Su movida de “Made by Google” el año pasado, donde reemplazó a los teléfonos Nexus por los Pixel, fue el primer paso. Cambiaron el modelo de negocio, donde “co-creaban” el teléfono con un fabricante diferente cada año para servir de “ejemplo” para el resto, a uno donde Google prácticamente ocultó al fabricante real (HTC), para que se sienta como un verdadero teléfono “de Google”, creado por ellos.

Y ahora, Google ha comprado la división de Smartphones de HTC por mil cien millones de dólares, una movida que se asemeja bastante a la que Google hizo con Motorola hace años. Pero el panorama es muy diferente ahora. Google sabe que no puede controlar las actualizaciones de su sistema operativo en otros fabricantes, así que ha decidido, pues, lanzar su propio teléfono. Tener su propia división de hardware.

Ahora Google, como Apple, controla el software y el hardware.

 Qué debemos hacer nosotros?

No podemos seguir ignorando la falta de actualizaciones por parte de los fabricantes. Por lo tanto, debemos demostrar que nos importa con nuestro bolsillo.

Comprar y recomendar un Pixel a todos es simplemente una idea bastante inocente. Sobre todo cuando hay mejor hardware que el Pixel en el mercado. Y sobre todo porque a pesar de jactarse de ser una “compañía global”, el alcance de Google en hardware – y la venta de píxeles – es patética.

La siguiente opción, entonces, es buscar teléfonos que reciban actualizaciones constantes. Aparte de Apple y Microsoft, Samsung es la empresa que suele ofrece más updates. Y lo mejor de Samsung, es que podemos saltarnos un paso importante: que la actualización de software pase por cada uno de los operadores / carriers, que es donde las actualizaciones suelen quedarse estancadas. En un Samsung, usando software como Odin podemos actualizar manualmente nuestro teléfono con software de otra región, en un proceso sencillo y rápido. Esta, creo, yo, es la siguiente mejor opción. Tenemos mejor hardware que un Pixel de Google, y aún así actualizaciones continuas. Otro teléfono que permite este cambio de región? El HTC Mate 9 / P10. Recientemente cambié mi región de Latinoamérica (que estaba abandonada en temas de actualizaciones), a la de Europa, que suele recibir parches continuamente.

Así que investiguen, piensen también en qué teléfonos son los que suelen recibir más actualizaciones. Porque el teléfono que compren ahora no tiene por qué ser reemplazado en uno o dos años. Como vimos párrafos arriba, muchos de los “flagships”, los teléfonos de bandera lanzados hace 3 o 4 años, tranquilamente podrían correr todas las aplicaciones actuales, y rivalizan con los teléfono de gama media / gama media premium que se encuentran ahora en el mercado. El único problema? Que se encuentran abandonados por sus fabricantes, sin haber recibido más updates.

Algún remedio a futuro?

Android Oreo ha impuesto cosas en segundo plano con lo que se denomina “Project Treble”:

Conoce al Project Treble de Google, y cómo podría solucionar las actualizaciones de Android

En esencia, una manera de simplificar el proceso de actualizaciones de Android, de darle a los fabricantes mayores facilidades de adaptar el código de Android a sus teléfonos. Pero esto significa que nosotros tendremos que seguir esperando a que el fabricante desarrolle la actualización por su cuenta. Y luego, a que el fabricante y el operador se ponga de acuerdo, llenen esta versión de Android con software del operador, y por fin lo lancen para la región.

Es un paso adelante, pero no es suficiente. Nuestros teléfonos son, en muchos casos, nuestras computadoras personales, y deberíamos tener el derecho de poder actualizarlos como tales. Se imaginan tener una computadora a la cual no podemos actualizar a la versión más reciente de Windows porque estamos en una región diferente? O no poder desinstalar aplicaciones pre-instaladas por el fabricante y operador, que ocupan preciados gigabytes de almacenamiento? Esta situación tiene que cambiar, y ya.

Adoro Android, y alterno seguido entre mis tres teléfonos favoritos actualmente: el S8+, el LG G6 (principalmente por la cámara) y el Huawei Mate 9. Pero a dos de estos los tuve que modificar, corriendo el riesgo de “brickearlos”4, con el objetivo de poder tener actualizaciones periódicas. Esta no puede ser la manera en la que Android, hoy, en el 2017, sigue operando.

  1. Con excepción de Apple y Huawei. Ambos utilizan sus propios procesadores, en lugar de depender de Qualcomm, y ambos han tenido enormes saltos en rendimiento con sus más recientes procesadores, el A11 Bionic, y Kirin 970, respectivamente ↩
  2. Igual o recomendaría un Windows Phone, ya que la plataforma está casi muerta ↩
  3. Y de hecho, lo pueden hacer, utilizando “Custom ROMS”, versiones de estos sistemas operativos generados por los fans. Incluso el Nexus 4, del 2012, cuenta ahora con una versión de Android 8. Así que el hardware, no es la limitación ↩
  4. dejándolos inutilizados ↩

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